¿Qué pasó?
El mercado inmobiliario chileno cerró 2025 con una noticia que, a primera vista, suena positiva: la venta de viviendas nuevas subió un 28% respecto de 2024.
En números simples, se vendieron cerca de 31.500 propiedades, frente a las 24.600 del año anterior.
Pero ojo aquí: pese al repunte, el sector sigue cargando con un sobrestock cercano a las 68 mil viviendas sin vender.
¿Por qué es importante?
Porque ese sobrestock es el verdadero termómetro del mercado.
Aunque las ventas mejoraron, no alcanzan para limpiar el inventario acumulado, lo que mantiene a las inmobiliarias frenadas y con pocos incentivos para lanzar nuevos proyectos.
Es como cuando tienes mercadería guardada en bodega: antes de producir más, necesitas vender lo que ya está ahí.
¿A quién afecta?
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A las inmobiliarias, que prefieren esperar antes de invertir en nuevos desarrollos.
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A los compradores, que hoy tienen más opciones, pero podrían enfrentar menos oferta a futuro.
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Al mercado laboral, porque menos proyectos significa menos empleo en construcción.
En buen chileno: el sector avanza, pero con el freno de mano puesto.
¿Qué explica el aumento de ventas?
Según Cristián Martínez, fundador de Crece Inmobiliario, el crecimiento existe, pero no hay que agrandarlo más de la cuenta.
“En términos reales, estamos hablando de unas 6.900 viviendas más que en 2024. Es un avance, sí, pero todavía lejos de lo necesario para reducir el sobrestock de forma relevante”.
El impulso vino principalmente desde políticas públicas, no desde un cambio estructural del mercado.
Datos clave que movieron la aguja en 2025
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Subsidio a la tasa hipotecaria, especialmente para viviendas bajo las 4.000 UF.
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Uso del FOGAES, que permitió bajar el pie del 20% al 10%.
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Menos desistimientos gracias a mejores condiciones de financiamiento.
“El subsidio a la tasa hipotecaria fue clave, porque impacta directo en el dividendo mensual”, explica Martínez.
Pa’ que cache: no es teoría, es plata concreta todos los meses.
El riesgo que mira el sector
La reacción de las inmobiliarias ha sido prudente. Durante 2025, el ingreso de nuevos proyectos cayó con fuerza.
Eso ayuda a manejar el sobrestock hoy, pero abre otro problema mañana: pasar de exceso de oferta a escasez en pocos años.
Además, los precios ya vienen presionados al alza por:
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Mayor costo de materiales
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Regulaciones más exigentes
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Aumento del valor del suelo
¿Qué se espera para 2026?
El foco ahora está puesto en el cambio de gobierno y en la confianza que logre generar.
Según Martínez, no se esperan grandes movimientos en las tasas de interés, ya que la inflación está controlada y el Banco Central no tiene presión inmediata.
“El problema hoy es más estructural: desempleo alto, informalidad y reglas poco claras para incentivar la inversión”, advierte.
En buen chileno
Se vendió más, sí.
Pero todavía hay demasiados departamentos esperando comprador.
Mientras eso no cambie, el mercado seguirá avanzando… pero lento.

