Algo se está moviendo en el mercado inmobiliario chileno. Y esta vez, los protagonistas son los menores de 30 años.
Durante 2025, las compras de viviendas realizadas por la Generación Z crecieron un 13%, según un análisis de Transsa. No es un salto aislado: es la confirmación de una tendencia que venía asomando desde 2023 y que hoy se consolida.
¿Dónde están comprando los jóvenes?
No es en las comunas tradicionales. El mayor dinamismo se ve en el poniente y sur de la Región Metropolitana:
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Cerrillos, donde las ventas casi se duplicaron
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Puente Alto
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La Florida
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Estación Central
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Maipú
Son zonas con buena conectividad, servicios cercanos y proyectos pensados para una primera vivienda, con precios que van entre 1.500 y 4.000 UF.
En simple: lugares donde todavía se puede comprar sin quedar fuera del sistema.
Decisiones más informadas, no impulsivas
A diferencia de otras generaciones, estos jóvenes no están comprando a ciegas.
“Están privilegiando comunas con potencial de crecimiento y precios que siguen siendo competitivos”, explica Esteban Jara, subgerente de estudios de Transsa.
Buscan estabilidad, proyección y calidad de vida. Menos especulación, más planificación.
El financiamiento también cambió el escenario
Hay un factor clave detrás de este repunte: el acceso al crédito.
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El programa Fogaes, que entrega garantía estatal para la primera vivienda
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Inmobiliarias que permiten pagar el pie en cuotas
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Mejores expectativas sobre las tasas hipotecarias para el segundo semestre
Todo eso volvió a poner la compra de una vivienda en el radar de quienes antes la veían imposible.
¿Qué tipo de vivienda prefieren?
La opción más buscada sigue siendo clara:
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Departamentos bajo las 2.500 UF
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Casas de menor valor en zonas con expansión urbana y nuevos ejes de transporte
La mayoría compra para vivir, no para invertir. Quieren un lugar propio, no un negocio rápido.
Un nuevo ciclo para el mercado
Con este escenario, la Generación Z vuelve a ser protagonista. No solo porque compra, sino porque redefine dónde y cómo se mueve el mercado inmobiliario.
La vivienda vuelve a sentirse posible. Y eso, después de años complejos, ya es una señal potente.

